En una decisión histórica que sacudió a Estados Unidos y al mundo, el presidente, Joe Biden, anunció a través de una carta su decisión de bajar su candidatura presidencial, poner fin a la última campaña de su carrera y desistir de ir en busca de la reelección luego de semanas de agobiante presión en el Partido Demócrata para que dé un paso al costado ante las incontenibles preocupaciones por su vejez, y el temor a una derrota abrumadora ante Donald Trump.
Biden comunicó su decisión a través de una carta que publicó en la red social X desde su cuenta personal, sin dar sus motivos. Unos minutos después, y por la misma vía, respaldó a la vicepresidenta, Kamala Harris, para que sea la elegida para encabezar la fórmula presidencial de los demócratas en su lugar. Harris confirmó después que irá en busca de la nominación presidencial.
“Ha sido el mayor honor de mi vida ser su presidente. Y si bien mi intención ha sido buscar la reelección, creo que lo mejor para mi partido y el país es que me retire y me concentre únicamente en el cumplimiento de mis deberes como presidente durante el resto de mi mandato”, escribió Biden.
La decisión de Biden, inédita en la historia moderna de Estados Unidos, da un vuelco insospechado hasta hace unas pocas semanas a una campaña presidencial que ya tenía aditivos inéditos, arrojando un manto de incertidumbre sobre la elección más importante en el mundo este año.
Con el respaldo explícito de Biden, la vicepresidenta, Kamala Harris, se encamina a alzarse con la nominación presidencial del Partido Demócrata en la próxima Convención Nacional en Chicago, a mediados del mes próximo. Harris deberá elegir a su compañero de fórmula.
“Mi primera decisión como candidata del partido en 2020 fue elegir a Kamala Harris como mi vicepresidenta. Y ha sido la mejor decisión que he tomado”, dijo Biden en otro posteo en su cuenta personal en la red X. “Hoy, quiero ofrecer todo mi apoyo y respaldo para que Kamala sea la candidata de nuestro partido este año. Demócratas: es hora de unirse y vencer a Trump. Hagámoslo”, cerró.
Harris confirmó luego en un comunicado que buscará la nominación presidencial del Partido Demócrata y hará “todo en su poder” para unir al oficialismo y derrotar a Trump en los comicios de noviembre.
“Con este acto desinteresado y patriótico, el presidente Biden está haciendo lo que ha hecho durante toda su vida de servicio: poner al pueblo estadounidense y a nuestro país por encima de todo”, dijo en un comunicado difundido por la campaña del presidente, que ahora quedará en sus manos. “Me siento honrado de contar con el respaldo del Presidente y mi intención es ganar esta nominación”, afirmó.
Finiquitado el inédito operativo para eyectar a Biden de la pelea, los demócratas comenzaron a cubrirlo de elogios, mientras los republicanos comenzaron una nueva campaña: varios pidieron que renuncie también a la presidencia.
Bill y Hillary Clinton destacaron su “extraordinaria carrera”, y le dieron su respaldo a Harris para la nominación presidencial; la presidente emérita de la Cámara de Representantes Nancy Pelosi dijo que era un “patriota” que puso primero a su país; el líder de los demócratas en el Senado, Chuck Schumer, dijo que además de ser un gran presidente era un “ser humano excepcional”. Y su antiguo jefe y amigo Barack Obama lo llamó “uno de los presidentes más importantes” y “un patriota del más alto nivel”.
Notablemente, Obama no brindó su respaldo formal a Harris, quien, de ser electa, será la primera mujer afroamericana hija de inmigrantes que llega a la presidencia de Estados Unidos.
“Navegaremos por aguas desconocidas en los próximos días. Pero tengo una confianza extraordinaria en que los líderes de nuestro partido podrán crear un proceso del que surja un candidato destacado”, dijo Obama en su comunicado. “Creo que la visión de Joe Biden de un Estados Unidos generoso, próspero y unido que brinde oportunidades para todos quedará plenamente expuesta en la Convención Demócrata de agosto”, apuntó.
El resto de las figuras demócratas sí comenzó a cerrar filas detrás de la vicepresidenta, que se prepara para tomar las riendas de la campaña y debe tomar en los próximos días la decisión más importante de su nuevo rol: quién será su compañero de fórmula. La misma decisión que antes Obama tomó con Biden, y Biden con ella. La lista de principales candidatos incluye al secretario de Transporte, Pete Buttigieg; al gobernador de Pensilvania, Josh Shapiro, de California, Gavin Newsom, o el de Carolina del Norte, Roy Cooper; y al senador de Arizona Mark Kelly. Harris y Buttigieg ya se mostraron juntos en un evento de recaudación de fondos esa semana en Massachussetts que fue un éxito, cuando Biden aún era candidato. Una imagen de la nueva campaña, y del nuevo sendero político incierto que Estados Unidos comienza a recorrer hacia una de las elecciones más importantes de la historia.
EFE
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