Este incremento, que se traduce en alrededor de $4,5 millones netos, ha suscitado críticas por la falta de debate y la opacidad en el proceso de aprobación. Los senadores de San Juan estuvieron en el centro de la atención debido a sus votos en esta decisión crucial.
Bruno Olivera, senador de San Juan por Libertad Avanza, inicialmente firmó el documento que propició el aumento salarial, lo que desató controversias dentro de su propio partido, especialmente dada la postura de austeridad y anticasta promovida por su líder, Javier Milei. Sin embargo, Olivera rectificó su posición y finalmente se abstuvo de votar a favor del aumento en el recinto, al igual que sus compañeros de bloque. Según fuentes del diario La Nación, su firma inicial fue un error de apreciación, creyendo que el acuerdo era generalizado entre todos los bloques.
Sergio Uñac, ex gobernador de San Juan y senador, votó a favor del incremento, según consta en actas y fue captado por las cámaras del Congreso en un gesto de aprobación tímido pero definitivo.
María Celeste Giménez Navarro, otra representante sanjuanina en el Senado, también apoyó el aumento, aunque su voto no fue registrado visualmente en la cámara del Congreso, lo que añade un elemento de incertidumbre sobre su postura.
La votación, realizada a mano alzada, no dejó un registro claro de las posiciones individuales, y desde el oficialismo no se solicitó una votación nominal que hubiera clarificado públicamente quiénes apoyaron la medida. Esta falta de transparencia ha sido objeto de críticas, especialmente considerando la magnitud del aumento aprobado.
Este incremento en las dietas de los senadores llega en un momento delicado, donde la opinión pública está cada vez más sensibilizada ante los gastos del sector público y las políticas de austeridad fiscal. Los senadores de San Juan, particularmente, enfrentarán probablemente un escrutinio continuo de sus electores debido a sus decisiones en esta controvertida votación.
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