El ministro de Economía avanza con la centralización de dos organismos estratégicos, desplazando el impulso reformista de Desregulación. Con el nuevo esquema, busca mayor control político, manejo presupuestario y recorte de funciones. En el INTA y el INTI temen despidos masivos y pérdida de autonomía.
Luis Caputo logró imponerse en la interna del Gobierno y avanzará esta semana con la centralización del INTA y el INTI, dos organismos clave que hasta ahora funcionaban con autonomía operativa y financiera. Con esta medida, el ministro de Economía no solo desplazó el proyecto original del ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, sino que también se garantiza el control político y presupuestario sobre dos estructuras estratégicas del aparato estatal.
Ambos organismos figuraban en la lista de entes a reformar presentada por Sturzenegger, pero al estar bajo la órbita del Ministerio de Economía, se generó una fuerte disputa interna. Finalmente, Caputo consolidó su posición y definió una estrategia que apunta a recortar funciones administrativas y absorber la administración de los recursos.
En concreto, el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) pasará al área de Producción, mientras que el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) será degradado a dirección o subdirección dentro de la Secretaría de Industria y Comercio. Las medidas se oficializarán esta semana, posiblemente entre martes y miércoles, a través de decretos y resoluciones administrativas.
Un rediseño con impacto estructural
Tanto el INTA como el INTI son entes autárquicos, lo que les otorga independencia para administrar sus recursos y definir su funcionamiento. Esta reforma apunta a eliminar esa autonomía. Según fuentes del equipo económico, el objetivo es reducir el “back office” duplicado (liquidación de sueldos, compras, contabilidad) y centralizar esas funciones en áreas comunes, lo que genera preocupación en los gremios ante una posible ola de despidos cuando venza la nueva ronda de contratos en julio.
Caputo ya venía ganando terreno en el INTA desde fines del año pasado, cuando designó a Norberto Bronzovich como presidente del instituto, con aval de la Mesa de Enlace. En marzo, se reorganizó la estructura interna, eliminando direcciones nacionales y creando coordinaciones manejadas por funcionarios afines al ministro.
El siguiente paso apunta a modificar la composición del consejo directivo del INTA, integrado actualmente por tres representantes del Ejecutivo y siete del sector público-privado. La idea del Gobierno es quitar una silla al agro y sumar una más al Estado, de manera que el oficialismo tenga mayoría propia y defina los votos en caso de empate.
Fondos, poder y resistencia
El trasfondo de esta disputa es económico. Según datos oficiales, el INTA cuenta con un presupuesto de $244.000 millones, la mayoría destinado a sueldos. Sin embargo, Sturzenegger estimó que el gasto real asciende a $400.000 millones. El instituto se financia en parte con recursos propios definidos por ley —provenientes de derechos de importación y tasa estadística—, aunque con las facultades delegadas que tiene el Ejecutivo hasta el 8 de julio, esos fondos podrían ser redireccionados al Tesoro Nacional.
En el caso del INTI, su presupuesto es de $85.600 millones, con el 72% orientado a personal. Además de los aportes del Estado, un 30% de sus ingresos proviene de la venta de servicios. El organismo, actualmente presidido por Daniel Afione, exejecutivo de Toyota, atraviesa una etapa de inestabilidad tras la salida de varios directores por diferencias con el ajuste.
Un frente en tensión, aunque negado
En el discurso público, Caputo y Sturzenegger se mostraron alineados, incluso se elogiaron mutuamente tras conocerse la baja inflación de mayo (1,5%). Sin embargo, puertas adentro, el rediseño del INTA y el INTI profundizó una puja de poder que el Gobierno busca minimizar. “No hay pelea, Caputo sabe los cambios. Lo que puede haber es una pulseada entre funcionarios intermedios”, deslizan desde Economía.
En la visión de Sturzenegger, “muchos organismos descentralizados crecieron en exceso y deben volver a la administración central”. Así lo explicó en LN+ semanas atrás, apuntando también a estructuras como ANMAT o entes culturales. “Si sos descentralizado, hacés caja. Si sos dependencia, te controlan”, sostuvo.
Con esta avanzada, el Ejecutivo no solo achica el Estado, sino que redefine el mapa de poder dentro del propio Gabinete, consolidando a Caputo como el gran operador económico de la gestión Milei.
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