El gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva convocó este martes una reunión de emergencia en el Palacio del Planalto, en Brasilia, tras el violento operativo policial que dejó más de 60 muertos y más de 80 detenidos en Río de Janeiro. El encuentro busca evaluar la situación de seguridad y coordinar acciones con las autoridades del estado, luego de la jornada más sangrienta en la historia reciente de la ciudad.
El operativo, desarrollado en las favelas de Penha y Alemão, dejó un saldo de 64 fallecidos y 81 personas detenidas, según el último parte oficial. Participaron 2.500 efectivos de distintas fuerzas de seguridad con el objetivo de capturar a líderes del Comando Vermelho (CV), una de las organizaciones criminales más poderosas de Brasil.
Escalada de violencia en las favelas
De acuerdo con la Policía Civil, el operativo —denominado Operação Contenção— continúa activo, por lo que no se descarta que el número de víctimas aumente. Testimonios recogidos por la prensa local confirman que integrantes del Comando Vermelho levantaron barricadas y bloquearon avenidas clave de la ciudad, provocando cortes masivos en el transporte público y suspensión de servicios.
El despliegue incluyó vehículos blindados, drones y armamento pesado, con intercambios de fuego que se extendieron por más de diez horas. Según las autoridades, los grupos narcos usaron drones con explosivos para atacar posiciones policiales.
Cruces políticos por la violencia
El gobernador de Río de Janeiro, Cláudio Castro, calificó el operativo como “la mayor ofensiva contra el Comando Vermelho” y defendió la intervención. “Los criminales estaban fuertemente armados y resistieron con violencia inusitada”, declaró en diálogo con CNN Brasil, confirmando el secuestro de más de 50 fusiles de asalto y una gran cantidad de drogas.
Las diferencias entre Castro y Paes reavivan la tensión política entre el gobierno estatal, de corte conservador, y la administración municipal, vinculada al centro progresista, en un contexto donde la seguridad pública se convierte nuevamente en eje de disputa.
Reacción del gobierno federal
En Brasilia, el presidente Lula da Silva instruyó a su ministro de Justicia y Seguridad Pública, Ricardo Lewandowski, a coordinar con las fuerzas federales un plan de contención y apoyo institucional. La prioridad será evitar una escalada de violencia en otros estados y evaluar la posibilidad de intervención federal en Río, en caso de que la situación se agrave.
Reuters