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Los conservadores vuelven al poder en Alemania y la ultraderecha se consolida como segunda fuerza

La CDU-CSU obtuvo el 28,5% de los votos y liderará el próximo gobierno, mientras que la AfD de Alice Weidel alcanzó un récord del 20,5% y desplazó a la socialdemocracia al tercer lugar; la reconfiguración política alemana plantea desafíos en la UE y en la relación con EE.UU.

Conducida por el enérgico líder Friedrich Merz, de 69 años, la democracia cristiana recuperó este domingo el poder en Alemania con una modesta victoria de 28,5% de los votos (+4,9%), que le permitió asegurarse una minoría de 211 diputados sobre un total de 630 bancas del Bundestag. Pero la gran triunfadora de esta elección fue la economista Alice Weidel, de 49 años, líder de la extrema derecha, que duplicó su caudal de hace cuatro años.

Weidel consagró al partido de ultraderecha Alternativa para Alemania (AfD), nostálgico del nazismo y cuyos miembros han minimizado el Holocausto, como segunda fuerza política del país con 20,5% de votos (145 escaños), desplazando al tercer lugar a la socialdemocracia. El PSD, dirigido por el canciller saliente Olaf Scholz (66 años), perdió 9,7% del caudal obtenido en 2021, y solo totalizó 16% de los sufragios (118 escaños).

Esos resultados sancionaron el fracaso de la política zigzagueante que desarrolló en los últimos cuatro años, antes de ser derrocado el 25 de enero por una moción de censura seis meses antes del final de su mandato. A pesar de las evidencias, Scholz pareció descubrir la realidad al conocer la sanción de las urnas, y asumió la responsabilidad de una “amarga derrota” sin pronunciarse sobre su futuro político.

Impetuoso e impaciente –conforme a su reputación–, Merz se comprometió a actuar con rapidez en el plano interior para “volver a estar presentes en Europa”. Esa frase pareció responder a la expectativa de los otros 26 socios de la Unión Europea (UE) que esperan con impaciencia la formación de un nuevo gobierno en Berlín en este momento particularmente delicado para el continente, debido a las negociaciones de paz sobre la guerra en Ucrania y las relaciones con Estados Unidos, con la amenaza de una guerra comercial por el aumento de tarifas aduaneras. Alemania considera esos nuevos gravámenes como una grave amenaza para sus exportaciones industriales, en particular del sector automotriz, pilar de la economía nacional.

El nuevo líder democristiano tendrá que desplegar también una gran energía para contener la inmigración, que constituye la principal inquietud del electorado y el principal combustible que alimentó en estos últimos cuatro años el ascenso de la extrema derecha. Merz es consciente de que un nuevo fracaso en los frentes económico y migratorio pueden dejar la AfD a las puertas del poder dentro de cuatro años. Esa presión obligó a los otros partidos a endurecer sus posiciones, en particular los conservadores que ahora propician un “restablecimiento durable” de controles en las fronteras.

Revigorizada por el caudal de votos cosechado este domingo, la AfD espera aumentar la presión sobre ese tema, aunque al mismo tiempo, al celebrar jubilosamente los resultados electorales, volvió a ofrecer su colaboración. Su líder, Alice Weidel, reiteró que “siempre mantendremos la mano tendida a los conservadores para gobernar Alemania”. La propuesta de alianza, formulada por primera vez durante la campaña, fue enérgicamente excluida por Merz en forma inmediata.

El nuevo canciller tiene presente, seguramente, que el partido neonazi Alternative für Deutschland (AfD) se convirtió en las últimas semanas en un interlocutor radiactivo para la mayor parte de la clase política alemana, sobre todo después de recibir -con placer- los gestos de apoyo del vicepresidente norteamericano, J.D. Vance, y el primer ministro húngaro, Viktor Orban, que la recibió con los brazos abiertos en Budapest. El millonario Elon Musk fue el más explícito en su respaldo al intervenir dos veces en la campaña del AfD.

Las injerencias externas favorables a la AfD crearon profunda irritación en diversos sectores de la opinión pública, donde creció la sensación de “complicidad pasiva” con la campaña de desestabilización promovida por Moscú contra Alemania en este momento particularmente delicado de su historia. Esa tensión se agudizó en los últimos días, debido a las operaciones lanzadas a través de las redes sociales y un centenar de sitios internet falsos que utilizan programas de inteligencia artificial generativa para fabricar deepfakes con imágenes trucadas o para lanzar maniobras de intoxicación política o acusaciones contra dirigentes antirrusos.

Alice Weidel, que será sin duda una de las estrellas políticas de los próximos años, también es inflamable en el resto de Europa, como demuestra la prudencia con que actúan los partidos políticos, incluso los de extrema derecha, que se niegan aceptar a la AfD en los bloques constituidos por afinidad ideológica entre los diferentes países en el Parlamento Europeo.

Las otras fuerzas políticas que ingresarán en el Parlamento son el movimiento ecologista Los Verdes, dirigidos por Robert Habeck, que reunió 12% de sufragios (94 diputados). Por su parte, el movimiento de izquierda Dier Linke consiguió 8,6% de votos (62 bancas).

Por no haber podido superar la barrera de 5% de votos como mínimo, quedarán excluidos del Parlamento el Partido Liberal Demócrata, dirigidos por Christian Lindner, que reunió 4,9%, mientras está indeciso el futuro de la nueva formación extremista BSW, sigla que sintetiza la ideología antisistema y las iniciales del nombre de su fundadora Sahra Wagenknecht, que oscilaba entre 4,9% y 5% de las boletas. Esa dispersión de votos privó a la AfD de un caudal esencial de electores.

EFE

Contacto: mensajes@jachalmagazine.com.ar

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Lula tras su reelección en Brasil: “esta elección mostró que Brasil no es el patio trasero de nadie”

Tras una remontada histórica frente a Flávio Bolsonaro, Lula da Silva celebró su cuarto mandato. Fuerte crítica a las tecnológicas y defensa de la soberanía.

En su primer discurso como flamante presidente reelecto por cuarta vez, Luiz Inácio Lula da Silva celebró la remontada épica en el balotaje frente a Flávio Bolsonaro. El mandatario reivindicó la soberanía nacional, cuestionó la injerencia extranjera y apuntó con dureza contra el rol de las grandes empresas tecnológicas y las plataformas digitales.

Tras consumar un hito sin precedentes en la historia electoral de Brasil —al dar vuelta una elección en segunda vuelta tras haber quedado segundo en la primera ronda—, Luiz Inácio Lula da Silva brindó un encendido discurso desde el búnker del Partido de los Trabajadores (PT) en São Paulo. Ante una multitud de militantes y referentes políticos, el mandatario de 80 años enfatizó el carácter soberano de la victoria y dejó definiciones políticas de fuerte impacto regional e internacional.

“Ganamos esta parada con todo el pueblo brasileño” y “esta elección mostró que Brasil no es el patio trasero de nadie”, sentenció el líder metalúrgico en los tramos centrales de su mensaje de media hora, en el cual hizo alusión directa a la injerencia externa durante la campaña electoral: “Tuvimos que vencer la intromisión de afuera”.

Flavio Bolsonaro habla tras la derrota y pide anular las elecciones en Brasil

Soberanía tecnológica y regulación de las redes sociales

Uno de los ejes más destacados de la alocución presidencial estuvo centrado en la discusión sobre el ecosistema digital, la inteligencia artificial y el rol de las corporaciones tecnológicas internacionales. En clara referencia al conflicto mantenido con Meta —cuyo espacio político había denunciado censura previa sobre su propaganda—, Lula cuestionó la impunidad operativa de las plataformas:

  • Crímenes digitales: “No es posible que no tengamos conciencia de que un crimen digital tiene que ser tratado igual que en la vida real”, aseveró.
  • Control corporativo: “No podemos tener empresas monstruosas que ganan millones y no dejan un centavo en este país intentando direccionar los resultados electorales de Brasil”.
  • Autonomía digital: “Vamos a dejar de ser un país periférico, vamos a ser un país central”, prometió, al exigir que los centros de datos (datacenters) radicados en territorio brasileño tributen y dejen dividendos para el pueblo. En esa línea, remató: “No quiero depender de la inteligencia artificial de Estados Unidos, quiero inteligencia artificial brasileña”.

Acompañado por su vicepresidente, Geraldo Alckmin, Lula relativizó el mérito personal de la victoria y se la adjudicó al conjunto de la ciudadanía: “No fui yo quien ganó la elección, ni Geraldo. Fue el nacionalismo, la democracia y el futuro que ustedes eligieron”.

Asimismo, reivindicó la solidez institucional del gigante sudamericano frente a las potencias globales: “Es la primera vez en Brasil que se da vuelta una elección. Yo nunca gané una elección en el primer turno, pero nunca perdí una en el segundo… Dudo que Rusia, China y Estados Unidos tengan un domingo de democracia como este”.

Con esta victoria, el histórico dirigente sindical suma un nuevo capítulo a su extensa trayectoria política, consolidando su cuarto mandato no consecutivo al frente del Palacio del Planalto tras una de las contiendas más polarizadas y seguidas de la historia reciente de América Latina.

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Flavio Bolsonaro habla tras la derrota y pide anular las elecciones en Brasil

Tras perder el balotaje frente a Lula da Silva, Flávio Bolsonaro rompió el silencio, desconoció el resultado y anunció que pedirá la anulación de los comicios.

El candidato del Partido Liberal desconoció los resultados oficiales del balotaje que consagraron a Luiz Inácio Lula da Silva y anunció que exigirá la nulidad de la elección. El ajustado margen de tres puntos y el giro respecto a sus promesas de campaña vuelven a encender la tensión política en el vecino país.

Tras horas de hermetismo político luego de que el Tribunal Superior Electoral (TSE) ratificara la reelección de Luiz Inácio Lula da Silva, el candidato opositor Flávio Bolsonaro rompió el silencio para confirmar que no reconocerá el resultado de las urnas y adelantó que su espacio político judicializará el proceso. Con el 51,76% de los votos obtenidos por el líder del Partido de los Trabajadores frente al 48,24% del referente del Partido Liberal, el margen definitivo selló la victoria del actual mandatario por algo más de tres puntos porcentuales, coronando una remontada histórica tras haber quedado relegado en la primera vuelta.

El anuncio de pedir la anulación de los comicios choca directamente con los compromisos asumidos por el senador durante la contienda electoral. En agosto pasado, durante su paso por el programa Jornal Nacional, el propio Bolsonaro había afirmado públicamente que respetaría los resultados del sistema electoral; sin embargo, al ser consultado sobre una eventual derrota, había evitado comprometerse de forma directa bajo la premisa de que se consagraría victorioso.

Histórica remontada: Lula da Silva superó a Bolsonaro y aseguró un cuarto mandato presidencial en Brasil

Del optimismo inicial al revés en el balotaje

La derrota significó un duro golpe para el bolsonarismo, que aspiraba a desalojar al PT del Ejecutivo federal de la mano del hijo del expresidente Jair Bolsonaro. La expectativa opositora se había visto fuertemente alimentada tras el resultado de la primera ronda, donde Flávio se había posicionado en la cima con el 47,03% de los sufragios frente al 45,16% del mandatario en ejercicio.

No obstante, la estrategia de movilización del oficialismo en el tramo final logró revertir la tendencia, configurando un hito inédito desde el retorno de la democracia en Brasil: es la primera vez que un candidato logra dar vuelta una elección presidencial en segunda vuelta tras haber quedado segundo en la etapa inicial.

Impacto geopolítico regional

El desenlace electoral en la principal economía sudamericana también repercute de lleno en el tablero internacional. El resultado trunca las expectativas de sectores de la derecha regional que veían en la candidatura de Bolsonaro una pieza clave para consolidar un eje conservador en el Cono Sur, un escenario que había sido explícitamente respaldado por el presidente argentino Javier Milei. Con la ratificación de Lula en el poder, se abre ahora un escenario de persistentes fricciones ideológicas y diplomáticas en la relación bilateral entre Argentina y Brasil.

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Histórica remontada: Lula da Silva superó a Bolsonaro y aseguró un cuarto mandato presidencial en Brasil

Con más del 99% escrutado, Lula da Silva venció a Flávio Bolsonaro en un reñido balotaje y gobernará Brasil por cuarta vez.

En una de las elecciones más reñidas y polarizadas de la historia democrática del país vecino, el actual mandatario revirtió el resultado de la primera vuelta e se impuso en el balotaje frente al senador ultraderechista, consolidando una victoria clave apalancada en la reducción de la abstención y una fuerte movilización en los distritos clave.

El escenario político de América Latina registra un nuevo hito: Luiz Inácio Lula da Silva ganó este domingo la segunda vuelta de las elecciones presidenciales y gobernará Brasil por un cuarto mandato.

Según los datos oficiales difundidos por el Tribunal Superior Electoral (TSE), con el 99,32% de las mesas escrutadas, el líder del Partido de los Trabajadores (PT) alcanzó la reelección al cosechar el 51,74% de los votos válidos, superando al candidato del Partido Liberal (PL), Flávio Bolsonaro, quien obtuvo el 48,26%.

Bolsonaro dio la sorpresa en Brasil: se impuso sobre Lula y habrá segunda vuelta

La definición coronó una remontada inédita, luego de que en la primera vuelta del pasado 4 de octubre el hijo del expresidente Jair Bolsonaro hubiera liderado sorpresivamente la contienda. El margen final, que se mantuvo ajustado durante las primeras horas del conteo, terminó inclinándose a favor del actual mandatario por una diferencia de más de tres millones y medio de sufragios, consolidando una participación ciudadana decisiva en el tramo final.

Claves de la victoria: combate a la “alienación electoral” y el pulso en São Paulo

Uno de los factores determinantes en el giro del resultado fue la estrategia del oficialismo enfocada en reducir la llamada “alienación electoral” la suma de votantes ausentes, votos en blanco y nulos.

  • Menor ausentismo: Mientras que en la primera vuelta el porcentaje de abstención había escalado a niveles preocupantes (alcanzando el 21,08% con más de 33 millones de ciudadanos sin sufragar), en el balotaje la abstención se redujo al 19,19%.
  • Votos blancos y nulos: En conjunto, los sufragios en blanco (1,12%) y nulos (2,12%) disminuyeron en más de 1,6 puntos porcentuales en comparación con la primera ronda, situándose en un total del 3,14%.
  • El peso de São Paulo: El estado y la capital paulista representaron el gran centro de atención de la campaña. Pese a las tensiones logísticas de la jornada marcadas por cuestionamientos a la disponibilidad del servicio de transporte público en zonas periféricas y las peticiones de ambas fuerzas políticas ante el Tribunal Superior Electoral para extender el horario de votación debido a factores climáticos y demoras, la militancia lulista logró activar el caudal de votantes necesario para dar vuelta la elección.

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