Un reciente informe del Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (IANIGLA) ha encendido las alarmas sobre el estado crítico de los glaciares en la región de los Andes Desérticos, incluyendo la cuenca del río Jáchal, en el norte de San Juan. Este recurso hídrico esencial enfrenta serios riesgos debido al acelerado retroceso de los glaciares, una consecuencia directa del cambio climático.
Según los datos presentados, para el año 2100 se estima que los glaciares de esta región habrán perdido más del 80% de su masa actual. La reducción de estos cuerpos de hielo afecta directamente al río Jáchal, un sistema vital para el abastecimiento de agua en la zona y el desarrollo agrícola y ganadero.
El glaciar de Agua Negra: un ejemplo alarmante
El glaciar de Agua Negra, ubicado a solo dos kilómetros de la Ruta Internacional 150, que conecta San Juan con Chile, se ha convertido en un caso emblemático. En la última década, este glaciar ha perdido el 14% de su masa, lo que pone en evidencia la magnitud del problema.
En 2013, el glaciar tenía un área de 1,02 kilómetros cuadrados, pero los registros actuales muestran un retroceso significativo. El balance de masa anual promedio entre 2014 y 2023 fue negativo (-0,75), con una acumulación total de -6,79, según el informe. Esta tendencia es atribuida al aumento de las temperaturas globales y a la disminución de precipitaciones en la región.
El impacto en la cuenca del río Jáchal
La cuenca del río Jáchal depende en gran medida del agua proveniente del deshielo de los glaciares, que regula el flujo hídrico durante los meses más secos. La disminución de los glaciares no solo pone en peligro la disponibilidad de agua, sino que también afecta los ecosistemas locales y las actividades productivas que dependen de este recurso.
Además, el informe señala que, en la última década, unos 90 cuerpos de hielo, principalmente manchones de nieve ubicados entre los 4.500 y 6.500 metros sobre el nivel del mar, han desaparecido. Esto incluye áreas previamente catalogadas en el Inventario Nacional de Glaciares de 2018.
El cambio climático, un desafío global y local
Desde 1850, la temperatura global ha aumentado en promedio 1,1 °C, lo que ha provocado un retroceso masivo de glaciares en todo el mundo. En los Andes Desérticos, las proyecciones indican una pérdida del 17% en el área de glaciares descubiertos y del 23% en los manchones de nieve en solo diez años. Estos cambios no solo impactan a nivel ambiental, sino que también representan un desafío económico y social para regiones como Jáchal.
La importancia del Inventario Nacional de Glaciares
El trabajo del IANIGLA y el CONICET ha sido clave para monitorear estos cambios. El Inventario Nacional de Glaciares, implementado por la Ley 26.639, establece la actualización periódica de los datos para proteger y manejar los recursos hídricos sólidos del país. La información actualizada es esencial para planificar políticas públicas que mitiguen el impacto del cambio climático y garanticen el acceso al agua en el futuro.
Un llamado a la acción
Los resultados del informe resaltan la urgencia de actuar frente al cambio climático. Para Jáchal y otras zonas de San Juan, la conservación de los glaciares no solo es una cuestión ambiental, sino también de supervivencia. Las comunidades locales, junto con científicos y autoridades, deberán trabajar en conjunto para enfrentar este desafío y asegurar el futuro de las generaciones venideras.
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